martes, 18 de noviembre de 2025

Volver a la triste realidad

 ¿Qué es eso de volver a la triste realidad? 

Las veces que he salido fuera de mi zona, de mi ciudad, o de mi país, pienso en eso que dicen con pena los viajeros; “de vuelta a la realidad”. 

Nunca le he encontrado mucho sentido a viajar y pasarla bien "fuera de una realidad" si al final hay que volver a ella, al aburrimiento, a la monotonía, a la frustración, a la angustia que significa esa realidad. ¿Por qué vuelven a ese estado? ¿Por qué no se quedan? No lo entiendo. 

No tiene sentido para mi una vida así, y que pasarla bien disfrutando de respirar nuevos aires este fuera de la mía propia. Nunca he viajado tanto por eso mismo, porque me he ocupado de crear una realidad de constante liviandad en la que haya novedad, creatividad, disfrute y vida, a pesar de sacrificios, obligaciones, y situaciones pesadas. No quiero sentir un viaje como un lapso que no me pertenece, como que no es mío… !ES MI REALIDAD! Contemplar un paisaje nuevo, respirar un aire distinto, experimentar sensaciones desconocidas, interactuar con un nuevo lenguaje, es mi constate realidad, interna o físicamente, adentro o afuera, es mi rutina exquisita, creada por mi para que todo lo que me gusta tenga cabida, una rutina que se reacomoda y se rompe constantemente para expandirse junto conmigo. 

Por otro lado, es sabido que al final del camino uno no se lleva nada a la tumba, que es mejor llenarse de experiencias y memorias que de objetos materiales. Pero nos olvidamos que también la memoria termina por cambiar, que si tenemos la fortuna de llegar a nuestros últimos días como ancianos, todo se distorsiona en un baile mágico entre lo que si ocurrió y lo que creamos en ese instante. Quizás producto de un nuevo viaje de conexión necesaria, natural, en ese campo mental ligado a la mente universal que nos muestra nuevas cosas que, curiosamente, en un plano no fueron pero en otro si. Para algunos la mente de los ancianos falla, a mi me gusta creer que es parte del camino; llegar a esa instancia con la suficiente sabiduría y conciencia como para contemplar con amor y desprendimiento la experiencia de un nuevo recordar. Pero como sea, entonces las experiencias y memorias vividas en este plano carnal tampoco se llevan consigo si no somos capaces de hacerlas parte de nuestra realidad, integrarlas, en actos y no solo en recuerdos, en arte por ejemplo. Una frase, un diario, un cuadro, una canción, un poema, una foto, un dibujo, un video... algo que claramente no nos vamos a llevar, porque ya no nos pertenece a nosotros, es nuestra experiencia para el mundo. 

El arte es la expresión de esa experiencia, la integración definitiva de ese momento a mi feliz realidad.





Los 3 estados de la creatividad

Hay 3 estados importantes que uno debiese transitar y cultivar todos los días para mantenerse creativo: 


1. El cazador al acecho: La inspiración puede salir de cualquier cosa. Todo momento es único e irrepetible y a nuestro alrededor pueden suceder grandes milagros. Esta parte invita a estar atento al entorno, a observar, a oír, a sentir, a leer la realidad, a alimentarnos de estímulos y a a sensibilizarnos para codificar instantáneamente la información, a conectarnos con el presente para llenar nuestra cabeza de nuevas ideas. Leer, mirar una película, tomar un camino nuevo, activar nuestra curiosidad... Práctica el acto de estar al acecho del instante en lo que se llama "la presencia presente".


2. La liberación de la expresión: el momento en que sacas de cualquier manera y con cualquier medio posible a través de una forma expresiva y explosiva todas las ideas y sensaciones que se acumulan en el interior. La alquimia de transformar lo que existe en la imaginación en algo tangible; escritura, pintura, danza... Recuerda que la inspiración es como una nube, si no la capturas y expresas inmediatamente todo cambia hasta que se disipa. Se dice que la mejor hora para este paso es temprano en la mañana (pero realmente es urgente, cualquier momento es el momento).


3. El vaciarse para llenarse: Necesitamos pasar por el proceso de vacío, de limpieza, de purga, para luego volver a captar información nueva. Las señales se ensucian, evitar la saturación, el estar llenos de mucha información, a veces irrelevante, que no permite que captemos lo nuevo y valioso. También aquí renace la conexión y se estimula la sensibilidad, como salir a caminar o correr sin pretender, hacer ejercicio, pasear al perro, ducharse, lavar los platos... Ejercicios mecánicos que no necesitan concentración, o bien, la meditación. Se dice que la mejor hora para este paso es antes de acostarse (pero realmente es igual de urgente, así que cualquier momento es el momento). 


Momento de movimiento

 Todo es un momento, y el constante en la tormenta siempre encuentra un puerto.

Posesión

 Lo que eres es tuyo por siempre.

Sucederá

 “Todo lo que vívidamente imaginemos, ardientemente deseemos, sinceramente creemos, precisamente digamos, y con entusiasmo emprendemos, inevitablemente sucederá” 


Encontré este aforismo de Paul Mayer y me tomé el atrevimiento de agregarle algo que le faltaba según mi experiencia (ahora es mi aforismo).


Arte como liberación

Para mi el arte se trata de tomar lo que hay en el momento y no dejar que se desvanezca en el supuesto olvido, de sacarlo de alguna forma noble para no terminar acumulando sentires que pesen en nuestro interior, hacerlo y regalarlo al mundo transformado en una pieza bella, quizás de esa forma el sentir ayude a otros en su sentir, o a nosotros, a desprendernos sanamente de algo que duela. Como dice Louis Bourgeois; “Tienes que contar tu historia y después olvidarla. Haces, olvidas y perdonas. Eso te libera”.

Causar casualidades

 Una vida sin casualidades es una vida sin nada nuevo que experimentar. Si no crees en la casualidad no crees en que la vida te mande mensajes en lenguajes distintos a los que dominas y fuera de lo que esperas. Una vida sin casualidad es una vida monótona y aburrida. Una vida sin imprevistos es una vida sin improvisación. Sea un error o un acierto lo que venga, fuera de etiquetas y juicios, hay que salir a causar casualidades, porque en lo inesperado y desconocido está la magia. 




Límites creativos

 No hay nada más valeroso que no ponerse límites creativos, hacer lo que nazca, lo que plazca, cuando, como, y donde sea, por puro amor a expresarse, sin miedo al prejuicio o a los límites de una cultura. Romper las reglas de todo, incluso las de uno mismo. Los paradigmas que nos han creado son patrones mentales que limitan la libertad creativa.

Arte sin pretenciones

Paradójicamente las obras que más han afectado a las personas, por mi parte, son producto de acciones de expresión sin ninguna pretensión más que la meramente expresiva. Entonces me pregunto; ¿qué sentido tiene poner énfasis en producir aspirando a un fin?, ¿para qué poner estrategias, métricas, estudios, y factores, antes de lo que en mi interior no tiene lógica?... No niego que puede tener razones el artista que crea algo para provocar; el arte perfectamente puede ser un arma política o una herramienta comunicacional. Pero en lo funcional, y en mi caso personal, me sirve más el crear algo para no matarme.



La vida te certifica

 Desde la contemplación de un fenónemo explosivo que se dio hace algún tiempo en plataformas de redes sociales la cual constaba en pagar mensualmente para que la cuenta de algunos usuarios fuera acreditada como "certificada" con un tícket azul, surgió en mi un concepto como contra-respuesta alusiva a este deseo superficial de distinguirse basada principalmente en "la no necesidad de títulos universitarios ni etiquetas de nadie" para transformarse en algo, porque es nuestra forma de vida lo que tarde o temprano nos valida; lo que más hacemos es lo que nos define, lo que nos crea, y es lo que seguramente terminará mostrándole al mundo quién somos; nuestra pasión, nuestra visión, nuestras razones, en lo que ponemos nuestra energía, confianza, y amor; la forma en que nos movemos, lo que respiramos, lo que comemos, como hablamos, lo que pensamos, lo que nos viste y desviste, la forma en que vemos el mundo; por lo que renacemos cada mañana, por lo que nos morimos cada noche. Indudablemente el estudiar, entrenar, el sacrificar, la disciplina y el aprender constantemente, son la clave para el desarrollo de nuestras capacidades, pero lo más urgente no es la carrera o plataforma que podamos pagar, sino el hambre, el deseo, la voluntad, la osadía, y la valentía, de que sea como sea logremos crecer hasta hacer enterarse al mundo lo que somos y como nos vemos antes de que nadie nos vea, nuestros propósitos y sueños a lograr, todo eso es lo que tarde o temprano nos forja ante los ojos de los demás.